Como consultora en gestión humana y a partir de mi experiencia en organizaciones, y los marcos interpretativos incorporados en el transcurso de la Maestría de Estudios Organizacionales (UCUDAL),  hoy estoy en condiciones de  sostener  que para crear un vínculo saludable entre consultor y empresa  existen cinco componentes diferenciales:

 

Primero,  la capacidad de insight  de los empresarios,  es importante que logren a través de su relato visualizar el problema al cual se enfrentan  ,para esto  el consultor debe cumplir el rol de facilitador   del proceso  y generar  el espacio adecuado para  el  análisis y reflexión. Esto es un punto de inflexión para encontrar en conjunto un camino de resolución.  Frases comunes como “nosotros no  sabemos como hacerlo” son un claro indicador de esta capacidad.

Segundo, “el sentido de urgencia” (Kotter, año 1996)  convencidos de la real importancia de realizar cambios ,el salir de la zona de comfort debe estar acompañado por  el genuino convencimiento de  los líderes en ser los primeros propulsores de la transformación. Los cambios deben estar apoyados en el convencimiento de que “de esa manera no se puede seguir” aprovechando las fuerzas que animan el cambio, y trabajando con aquellas fuerzas que pueden resultar obstaculizadoras del proceso.

Tercero, la confianza  depositada en el consultor , este es un punto  fundamental  ya que de acuerdo al grado de confianza depositado se “permite” el acceso  a  la información relevante , al contacto con todos los actores, se abre un espacio  sin restricciones ,  al conocimiento de la cultura y al entramado de vínculos existente   en todas  las organizaciones.

Cuarto, el manejo de los tiempos, pareciera que  todos los  lugares  de trabajo  no escapan  a las urgencias y a las inmediateces de la vida posmoderna. La vida dentro de las empresas esta llena de imprevistos y gran parte de la plantilla del personal pasa mucho de su tiempo laboral “apagando incendios”. El   manejo de los tiempos y las ansiedades se vuelve un factor fundamental. Por ello es trabajo del consultor trasmitir la importancia de que los líderes se salgan de lo urgente para atender lo importante. Asimismo, es imperioso  trasmitir que el  tiempo interno  de los procesos de las personas es diferente al del diseño técnico del   cronograma de actividades de un proyecto. Por eso es clave conocer  y manejar la agenda emocional en los procesos de cambio.

Quinto, que este presente la   disposición para  pensar y profundizar más allá de  herramientas y procesos de gestión humana. Desde el comienzo del trabajo, el consultor debe plantear  la necesidad de generar espacios de reflexión sobre temas que hacen al propósito  de la organización y le dan un sentido que va más allá del negocio. Cómo quieren ser reconocidos por la sociedad y por los colaboradores, que tipo de organización quieren  ser, estos puntos sin lugar a dudas necesitan ser conversados , analizados y puestos en el tapete de la agenda de todo proceso de cambio.

Estos cinco componentes los llamo diferenciales debido a que tienen la capacidad de potenciar o limitar el vínculo saludable entre consultor y empresa  frente a la necesidad  de cambio.

Mag. Ps. Rosina Grauert Menache

 

 

 

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